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Las claves del éxito: Innovación y Eficiencia

Las claves del éxito para los emprendedores: innovación y eficiencia

Ángel Pes 

Director de CaixaBank de Responsabilitat Corporativa i Reputació

La incertidumbre y la información imperfecta permean toda la economía. De ambas características brota la función del empresario como agente innovador, expli­cada por Schumpeter, que subrayó esta cualidad del emprende­dor cuando lo definía como aquel que modifica el equilibrio de un mercado introduciendo productos nuevos, o bien sistemas de producción diferentes y abriendo mercados hasta entonces inexistentes o reorganizándolos.

El emprendedor contribuye al desarrollo económico de la sociedad trans­formando el conocimiento en productos y servicios nuevos, una tarea clave, ya que suele ocurrir que los productores del conocimiento no se dan cuenta de las oportu­nidades de negocio que lleva consigo. Por ejemplo, la empresa IBM, líder en la fabricación de grandes ordenadores, desarrolló el ordenador personal sin advertir la extraordinaria demanda potencial que había para el nuevo producto; y la entonces pe­queña empresa Microsoft supo aprovechar la oportunidad para desarrollar los programas informáticos necesarios para los or­denadores personales, que la han convertido en líder mundial en este mercado.

Por otra parte, la capacidad de las empresas para mejorar la eficiencia surge de tres fuentes:

  1. De la gestión de múltiples transacciones simultáneamente, con un conjunto dado de activos. (Compras a varios proveedores, ventas a numerosos clien­tes, producción de diversos productos y servicios).
  2. Un horizonte temporal a medio y largo plazo. La longe­vidad de la empresa no depende de la biología y por ello puede invertir en proyectos cuyo rendimiento se genera a medio o largo plazo.
  1. Especialización. Cada empresa realiza determinadas tran­sacciones, propias de su actividad. La especiali­zación y la división del trabajo ya fueron destacadas por Adam Smith como impulsoras de la productividad.

El beneficio, que para las empresas es como el aire para los huma­nos: indispensable para sobrevivir, es el resultado de la eficiencia y la innovación. En este sentido, Peter Drucker afirmaba: «Los beneficios no son la explicación ni la causa o la justi­ficación de la conducta empresarial y de las decisiones de negocios; más bien son la prueba de su validez».

Fragmento del libro “Tréboles de cuatro hojas”. Angel Pes. Editorial LID, febrero 2015